Evidencias del Libro de Mormón. Aquí encontrarán apoyo en su estudio sincero del Libro de Mormón. Compartimos evidencias del Libro de Mormón con miembros y no miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sabemos que el Libro es verdadero.

29 diciembre 2008

El Testimonio de Martin Harris



¿ hipotecarias tu casa por algo falso y que te dará ninguna utilidad?

bueno esta es la posición en que se encontró Martin Harris cuando Jose Smith le transcribió los caracteres del libro de Mormón y los llevo para que un experto los revisara, esta es una prueba de que el experto si los confirmo, ya que el luego de esto hipoteco su granja para pagar la publicacion del libro de Mormón, otra prueba de la veracidad del libro de Mormon


Martin Harris
Sí hubiera entre los testigos un "Tomás que dudaba," me temo que sería Martín Harris. Se acuerdan que Martín Harris era el que en el bosque le había dicho a José Smith y a los otros testigos: "Lo siento, José, pero tengo la culpa de no recibir una contestación; yo no tengo suficiente fe," y que pidió permiso de alejarse a otra parte del. bosque, ¿verdad?. Luego se alejo a cierta distancia de los demás en el bosque, se hinco y oro con toda el alma para tener suficiente fe. Es que él no quería dudar. Dijo:

"Oí un ruido detrás de mí, me dí vuelta y vi al profeta José Smith que venía hacia mí. Solo un vistazo me certifico que ellos habían recibido un testimonio maravilloso como respuesta a sus ruegos. Me contó la historia del ángel que apareció para enseñarles las planchas a los otros testigos y luego dijo que se sentía como si se hubiera quitado un enorme peso de encima, porque ahora otros habían visto y oído y Oliverio Cowdery y David Whitmer sabían que exintían tales cosas como ángeles en el día de hoy y que sabían que las planchas de oro existían.
Martín le suplico a José que se arrodillara a orar junto a él, a fin de que él pudiera llegar a ser uno de los testigos especiales. José consistió con gusto, y antes de que hubieran orado por mucho tiempo, la idéntica visión que habían visto José Smith, Oliverio Cowdery y David Whitmer, se represento delante de los ojos de los dos —José Smith y Martín Harris—, el mismo ángel de lo alto, pasando las hojas de las mismas planchas de oro —la misma voz del cielo proponiendo ser la voz de Dios, testificando de la veracidad del archivo y lo exacto de la traducción.

Martín Harris ya no podía mas y gritó: "Ya basta, ya basta; mis ojos han visto, mis ojos han visto!

No obstante, por ser extremadamente cauteloso, Martín Harris indago con cuidado la
experiencia de Oliverio Cowdery y David Whitmer individuamente, para tener la absoluta certeza de haber visto y oído la mismísima visión que habían visco y oído y solamente entonces se unió con ellos en el testimonio escrito en las primeras páginas del Libro de Mormón.

Martín Harris testifico que nació en el año 1783, teniendo así unos veintidos años más de edad que los otros testigos ya mencionados. Era cam-pesino en toda la extensión de la palabra. No era rico, pero tampoco era pobre. Se le estimaba mucho en el área, era buen vecino, pero bastante cauteloso. No le gustaba entrar en nada sin saber todas las salidas. Pero el dijo:

"Cuando oí a José Smith contar de sus grandes visiones, no había lugar a dudas en mi mente.

Yo sabía que lo que dijo haber visto y oído era verdad. Por cauteloso que yo fuera, yo sabía esto." Su testimonio continuo; "Conocí al profeta dos años antes que los otros testigos, en 1827, y cuando fuí a hipotecar mi chacra para costear los gastos de la publicación del "Libro de Mormón, destrocé la felicidad de mi hogar." Su esposa debiera de haberle dicho, "Pues, viejo tonto, sí quieres malgastar tu mitad de nuestra propiedad para ayudar a pagar la impresión de ese libro ficticio, bien, pero la mía nunca." Ella se divorcio de él y Martín Harris hipoteco su mitad de la propiedad por $3,000.00 para costear los gastos de impresión de las primeras cinco mil copias del Libro de Mormón.

Ahora algunos de los pastores de otras iglesias que tildaban de "blasfemias" las
afirmaciones y declaraciones del profeta, se pararon majestuosamente detrás de sus pulpitos, diciendo: "Testificamos, en el nombre de Jesucristo, que aun llegará a reconocerse la tontería de Martín Harris al hipotecar su propiedad por tres mil dolares, para pagar la impresión de las primeras cinco mil copias del Libro de Mormón, cuando aquellas copias se están pudriendo polvorientas en los estantes por falta de interés."

Ustedes sabrán que una de las pruebas de un profeta es que sus profesías se cumplan.

Aquellos pastores no eran profetas, ¿verdad? Las primeras cinco mil copias del Libro de Mormón, sí, se vendieron, y unas cincuenta y cinco ediciones en inglés se han vendido desde aquel entonces, cada una más numerosa que la última.

Martín dijo repetidas veces que lo que parecía ser duda de su parte, no lo era en realidad; él nada más buscaba más ayuda para convencer a otros. Insistió en llevar a casa las primeras 116 páginas del manuscrito del Libro de Mormón; quería enseñárselas a su esposa para comprobar que el libro no estaba basado sobré el espíritu de Satanás, sino, en verdad, sobre el espíritu de Jesucristo. Pues bien, se perdieron aquellas 116 páginas y, como resultado, esto dio mucho de qué hablar en la temprana historia de la Iglesia.

También Martín Harris llevo a Nueva York ciertas transcripciones de los antiguos jeroglíficos, junto con la interpretación dada por José Smith, al egiptólogo o maestro de antiguos idiomas en aquel entonces de más renombre, el profesor Carlos Anthon, de la Universidad de Columbia. Habiendo facilitado esta información, Martín testifico que recibió un certificado del profesor, afirmando que no sólo eran de tipo egipcio los caracteres, sino que también su traducción era la más perfecta de toda traducción del antiguo Egipto que había visto.

Cuando Martín Harris estaba a punto de salir, con el certificado en él bolsillo, el profesor le preguntó que de donde vino el registro. Contesto que un ángel de Dios había bajado del cielo y le había enseñado donde el archivo estaba escondido. El profesor, según el testimonio de Martín Harris, le pidió el certificado que había escrito. Al tenerlo en sus manos, lo hizo pedazos diciendo que no había tales cosas como el ministerio de ángeles. (¿Verdad que no había leído con mucho cuidado el Apocalipsis 14:6-7?).

Más tarde, en una reunión de científicos, el Profesor Anthon verifico que le había dado a Martín Harris un certificado respecto a la traducción del antiguo manuscrito. Luego explico que lo había hecho pedazos cuando supo que las antiguas planchas habían sido traídas por ángeles, y guiñando el ojo, les dijo a los otros científicos: "Cualquiera de nosotros sabe que no hay ángeles en el día de hoy."

Después de su experiencia con el Profesor Anthon, Martín Harris llevo la copia de los
jeroglíficos y su traducción al Dr. Mitchell; otro perito en idiomas de civilizaciones antiguas, y recibió la reiteración de lo mismo que le había dicho el Profesor Anthon, en cuanto a la corrección de loa caracteres y su traducción.

¿Qué le paso a Martín Harris después de diez años de actividad en la Iglesia? La iglesia se traslado al oeste. Dijo a la gente que le rodeaba: "Yo nunca dejé la iglesia; la iglesia me dejo a mí." Desde un punto de vista geográfico, era verdad, porque cuando la iglesia se trasladó al oeste, les dijo a los hermanos que se estaba poniendo algo viejo y que se quedaría donde estaba hasta que ellos hubieran preparado el terreno. Eran buenas sus intenciones, pero por treinta y tres años, fue una isla de fe en un mar de infieles. Sus vecinos testificaron, por escrito, que era un vecino de loa mejores. Creían, sin embargo, que en un punto estaba "un poco loco" — seguía afirmando que había visto un ángel de Dios y las planchas de oro, de las cuales declaraba que José Smith tradujo el Libro de Mormón. Y declaraba que Dios mismo le habló desde lo alto y le dijo que la traducción era auténtica y divina.

En el ocaso de la vida de este señor, algunos de los Santos en Lago Salado juntaron un donativo y se lo mandaron para que se juntara con ellos en el oeste. Allí, centenares de miles de personas escucharon su agradable testimonio en relación con su papel en dar al mundo el Libro de Mormón, y afirmando la actualidad de la existencia de las antiguas planchas de oro,¡Y aconteció por tercera vez — tres veces de tres! Al punto de juntarse con su Hacedor y de dar el último suspiro sobre esta tierra, llamo alrededor de su lecho de muerte a sus seres queridos y murió con el testi-monio del Libro de Mormón en los labios.

Así, todos los "Tres Testigos", afirmaron la veracidad del Libro de Mormón hasta el
momento de morir. Y, con esto, damos fin al testimonio de Martín Harris.

24 diciembre 2008

JESUCRISTO


3 NEFI 1:

15 Y aconteció que se cumplieron las palabras que se dieron a Nefi, tal como fueron dichas; porque he aquí, a la puesta del sol, no hubo obscuridad; y el pueblo empezó a asombrarse porque no hubo obscuridad al caer la noche.

16 Y hubo muchos, que no habían creído las palabras de los profetas, que cayeron a tierra y se quedaron como si estuviesen muertos, pues sabían que se había frustrado el gran plan de destrucción que habían tramado contra aquellos que creían en las palabras de los profetas; porque la señal que se había indicado estaba ya presente.

17 Y empezaron a comprender que el Hijo de Dios pronto aparecería; sí, en una palabra, todos los habitantes sobre la faz de toda la tierra, desde el oeste hasta el este, tanto en la tierra del norte como en la tierra del sur, se asombraron a tal extremo que cayeron al suelo;

18 porque sabían que los profetas habían dado testimonio de esas cosas por muchos años, y que la señal que se había indicado ya estaba a la vista; y empezaron a temer por motivo de su iniquidad e incredulidad.

19 Y sucedió que no hubo obscuridad durante toda esa noche, sino que estuvo tan claro como si fuese mediodía. Y aconteció que en la mañana el sol salió de nuevo, según su orden natural; y entendieron que ése era el día en que había de nacer el Señor, por motivo de la señal que se había dado.

20 Y habían acontecido, sí, todas las cosas, toda partícula, según las palabras de los profetas.

21 Y aconteció también que apareció una nueva estrella, de acuerdo con la palabra.


¡¡ QUE EL RECUERDO DEL NACIMIENTO DEL SALVADOR LES ILUMINE EL SENDERO DE LA FELICIDAD ¡¡¡



Alvaro Figueroa
www.evidencias-ellibrodemormon.blogspot.com

22 diciembre 2008

El Testimonio de Oliverio Cowdery



Otro de los 3 testigos especiales del libro de Mormon fue Oliverio Cowdery, una particularidad de lo que ocurrió con e
El ,es que también fue excomulgado de la Iglesia, si su testimonio hubiese sido falso esa era la oportunidad para que lo desmintiera, aun así el jamas negó su testimonio y es mas,lo defendio públicamente en un juicio donde el era el abogado, defensa que quedo registrada en el acta del caso y quedo como testimonio al mundo, luego El al final pidió ser admitido nuevamente en la Iglesia y ser simplemente un diacono en ella y no un sumo sacerdote como le pudo corresponder, es increíble el analizar cada uno de estos puntos, este es un extracto del libro "El Juicio al Palo de José".




www.bibliotecasud.blogspot.com

"Veo aquí su nombre firmado en este libro (el Libro de Mormón)(le hablaban a Oliverio Cowdery), como uno de sus testigos especiales. ¿Creé usted en este libro?" Es verdad que la contestación empezó: "No, señor," pero siguió para decir: "Mi nombre está firmado en este libro, y lo que dije en aquel entonces es la verdad. Yo, sí_, ví esto, y yo sé que lo ví. Creencia y fe no tienen nada que ver con ello, ya que un conocimiento perfecto ha desplazado a la creencia y fe que antes tenía en la obra, al saber que la obra es verdadera."

Ya comprenderán por qué los acusadores hubieran deseado no haber sus citado ese punto.

Oliverio Cowdery pidió permiso para ser admitido de nuevo en la Iglesia en el año 1848, no como sumo sacerdote, no como apóstol en el sacerdocio mayor de Melquisedec-, sino como diácono en el sacerdocio de Aarón. Fue bautizado de nuevo en la Iglesia, y muchas miles de personas escucharon su testimonio sin par.

Aún cuando estuvo fuera de la Iglesia, y todavía algo enemistado con el profeta José Smith por haberle excomunicado y públicamente humillado ante sus amigos y el mundo, Oliverio Cowdery nunca negó su testimonio.

Algún tiempo después de su excomunicación, estaba en una sala de justicia actuando como abogado. En un esfuerzo para desacreditar a Cowdery y ganar su caso, el abogado de la otra parte, en forma despectiva, acusó a Oliverio Cowdery de falta de credibilidad porque él creía en angeles y visitas angelicales igual que José Smith, el de la famosa "Biblia de oro." La acusación fue debidamente anotada en el acta de ese caso particular que estaba en proceso de juzgarse, y, como respuesta, Oliverio Cowdery se paró, pidió que su testimonio a su vez se anotara, y formó parte del registro del caso. Tengo las notas tomadas por uno que estaba en esa sala de justicia que no era miembro de la Iglesia.

Aquel individuo dijo que cualquiera que hubiera oido a Oliverio Cowdery hacer aquella bellísima declaración en esa ocasión y visto la verdad destacándose y brillando en sus ojos, no podría menos que pensar que era una persona digna de confianza. La gente estaba hondamente impresionada. Se le llegó a estimar mucho a Oliverio Cowdery. En parte, ésta fue su respuesta a la acusación y el testimonio escrito en el registro oficial; Con el beneplácito de la corte y los estimados señores del jurado: Mi colega de la contraparte me ha acusado de participar de las ideas de José Smith y la "Biblia de oro.

" Se me ha echado encima la responsabilidad, y no puedo menos que responder.
Ante Dios y los hombres no osaría negar lo que he dicho — lo que contiene mi
testimonio, tal como está escrito y publicado en la primera pagina del Libro de
Hormón. Con la indulgencia de su Señoría y los caballeros del jurado, esto lo digo:

Vi el ángel y oí la voz del cielo. ¿Como puedo negarlo? Aconteció durante el día
cuando brillaba el sol en el firmamento, no de noche mientras dormía. El glorioso
mensajero de lo alto, vestido de una túnica blanca, parado en el aire con una gloria
sin comparación con ninguna cosa jamás vista en este mundo, ni el sol se le podía
comparar, nos dijo que si negáramos aquel testimonio que no habría perdón ni en
esta vida ni en el mundo venidero. ¿Como puego negarlo? No me atrevo, ni lo haré
nunca jamás.


por

Jack H West

Cierto, Oliverio Cowdery jamás negó su testimonio. En verdad, cuando estaba en su lecho de muerte, pidió que se acercaran todos los que mas quería, y con su último aliento, testifico de la veracidad del Libro de Hormón y que las planchas de oro existían en la realidad.

19 diciembre 2008

La Tierra de Nahom



Felicitaciones a JOSE LUIS DIAZ, ya que comenzó un nuevo grupo en el facebook llamado:

ESTUDIOS CIENTIFICOS DEL LIBRO DE MORMON

Por lo que les invito a que lo busquen y se agreguen,en poco tiempo a recolectado buena información a la que todos podemos aportar, de echo este articulo sobre Nahom lo tome de su grupo,así que gracias hermano por su iniciativa y dedicación.
Link: http://www.facebook.com/home.php#/group.php?gid=39868124262

La tierra de Nahom

Una de la criticas al libro de mormon era que jose smith habia escrito en el "la tierra de Nahom " la cual no se conocia en esos años , gracias a los avances en la arqueologia , esta tierra ha sido encontrada , y lo curioso que este es un gran cementerio , lo que concuerda con la muerte de ismael ( el padre de la esposas de los hijos de lehi) que fue entrerrado en una tierra llamada "NAHOM". interesante!!!

En los últimos años, los arqueólogos han descubierto estos altares de piedra, que tienen inscrito en ellos el nombre de Nahom (véase el recuadro con letras y destacó electrónicamente) y la fecha de regreso a el sexto o el séptimo siglo aC, durante los diaz de Lehi.

15 diciembre 2008

El Testimonio de David Whitmer.


Una de las evidencias claras es concerniente a los testigos presénciales del libro de mormon, 3 que vieron el Angel y que les mostró las planchas y los otros 8 que tocaron y palparon con sus manos los anales.

Sabemos que algunos de estos testigos se apartaron de la iglesia he inclusive a algunos se les excomulgo de ella cuando lo ameritaron, es de suma importancia el resaltar que José Smith no dudo en excomulgarles , inclusive a algunos de los que fueron testigos de la presencia del Angel Moroni que les mostró las planchas, no podemos dejar de meditar en que si hubiese sido falso y José los excomulgaba de la Iglesia estos hubiesen desmentido todo, y aunque uno de ellos como el caso de David Witmer no volvió a la iglesia , pero el jamás negó el testimonio de que Vio al Angel Moroni con los registros sagrados, he inclusive como esta registrado en los periódicos london times y New york times de esa época el afirmo su testimonio de una manera increíble que les invito a leer en el siguiente articulo.

¿ por que nunca negaron su testimonio?, por temor a Dios ya que el angel les dijo que si ellos negaban lo que habían visto y sentido ellos no tendrían perdón ni en esta vida ni en la venidera, una fuerte evidencia a la autenticidad del Libro de Mormon.

y esta es la historia de uno de los 3 Testigos Especiales.





David Whitmer.

por Jack H West.

David era un hijo rico de una familia acomodada de campesinos en la zona donde vivía José

Smith. De acuerdo con su testimonio, nació en el misino año que José Smith, en el año de 1805.

Testifico que era amigo muy íntimo de Oliverio Cowdery. Cuando Oliverio decidi Pensilvania de la parte oeste del Estado de Nueva York para conocer al Profeta y ver si

podria saber, mediante una visita personal, si era una persona honesta o no, David le pidió a Oliverio le escribiera una carta diciéndole su opinión del Profeta.


"Es verdad que recibí la carta de Oliverio Cowdery," declaro David, "y no solo me dijo queél creía que el Profeta era un profeta verdadero, sino que también me pidió que me apurara en irdonde él yo también, porque estaba muy deseoso de que yo le conociera."


David Whitmer era muy bien educado. Su visita al Profeta José constituyo la segunda vez que un joven bien educado, en cuanto a enseñanza formal, había hablado con el joven campesino que ni había llegado al octavo grado. En muy poco tiempo, David también llego a convencerse tanto de que José decía la verdad, que estaba dispuesto a dejar todos los asuntos que llevaba entre manos, para seguir a este Profeta de Dios de nuestros días. Vivió para ver el día en que sus familiares llegaron a ser miembros muy activos de la iglesia. Al seguir su historia desde el principio, como se ve dellatada en la lamina de la pagina 7, conoció por primera vez al Profeta José Smith en 1829. Durante nueve años, David fue muy activo en la iglesia.


¿Sobre qué testifico el? " Su testimonio fue casi idéntico al de Oliverio Cowdery, en cuanto al ángel en el bosque; el traer las planchas de oro; su contacto visual con el archivo, mientras se pasaron las paginas delante de sus ojos. Ahora nótese esto: El, igual que los otros testigos especiales, declaro que no sólo había visto las planchas, sino que también las tocó con sus propias manos.


De modo que no podía haber dudas en cuanto a la existencia física y real en aquel día y época dealrededor de 1830.



¿Qué paso con David Whitmer después de estar activo por unos nueve años? También declaro que más tarde en su vida pareció que el espíritu del mal había entrado en su corazón. Por haber escrito una carta muy insultante en la cual puso su firma como Presidente de la Iglesia y ademas por otras cuatro acusaciones más, que fueron probadas contra este hombre en un juicio de la Iglesia, él, también, fue excomunicado, públicamente humillado y abandonado.


Los asuntos relacionados con dinero son la causa muchas veces de conflictos entre los llamados criminales. En asuntos criminales, se ha sabido que cada crimen se comete por alguna razón, y que algunas de las razones mas potentes son el deseo de poder, de riqueza y de fama. El poder, la riqueza y la fama, son los tres motivos más básicos y potentes para el crimen. Ha llamos entre los doce testigos —(los tres testigos especiales, el testigo principal y los otros ocho testigos)— unas condiciones casi ideales para la traición entre sí mismos, si el Libro de Hormón hubiera sido una obra fraudulenta. Si hubiera existido una confabulación entre el Profeta y los testigos, ellos, por necesidad, hubieran tenido que mantenerse como una banda unida.


Un desacuerdo de parte de cualquiera de ellos, hubiera significado la destrucción de todo fraude, si tal hubiera sido. Sin embargo, la acción firme del Profeta José y de la Iglesia cuando estos hombres se desviaron, es una evidencia de que su obra no era fraudulenta. No había nada que temer. Y, sin embargo, los desacuerdos que iban en aumento dieron toda oportunidad de desbaratar la obra, ai hubiera sido falsa. Primeramente, vino la enemistad porque se le quito a Oliverio Cowdery posibles fuentes de poder. Con relación a David Whitmer, ocurrieron cuestiones sobre dinero.


Cuando la Ley de Consagración fue dada, José Smith se dirigió a David Whitmer, uno de los hombres más ricos de la iglesia, y le pidió que fuera uno de los primeros ejemplos en traspasar, con título de pleno derecho y permanente, todas sus propiedades; toda su riqueza, al Obispo de la Iglesia, David lo hizo sin titubear. Eso ocurrió durante los nueve años en que era miembro activo de la iglesia. Cuando fué excomunicado de la iglesia, no pidió ni recibió de vuelta ni un centavo de esa riqueza.


Con la ocurrencia de circunstancias tan extremas, ciertamente Oliverio

o Whitmer hubieran puesto al descubierto el fraude de José Smith, si no hubiera sido un verdadero Profeta de Dios y si el Libro de Mormón no hubiera sido la obra de Dios.


David Whitmer es el único de los tres testigos especiales que murió fuera de la iglesia. Sin embargo, al seguir su vida después de haber dado su testimonio, vemos que ocurren unas cosas muy raras. En el ocaso de su vida, como él mismo lo llama, supo que alguien había dicho que él había negado su testimonio como uno de los tres testigos del Libro de Mormón. Acuérdease que el había firmado aquella declaración que también había firmado Oliverio Cowdery en las primeras páginas del Libro de Mormón, como uno de los testigos especiales.


David se preocupo tanto como resultado de este rumor —basado en el dicho de algunos señores— sobre que él había negado su testimonio, que visito a diecinueve de los hombres más respetados de la comarca donde él había vivido por más de cuarenta años —jueces, magistrados, presidentes de bancos, dueños de casas editoras y otros—, diecinueve de ellos, sin ser ni uno solo miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos . Días. Les dijo a estos señores:


"¿Estarían ustedes dispuestos a tomar un juramento y testificar delante del mundo que me hanconocido desde hace muchos años como íntimo amigo y que mi palabra es como el oro? Y ellos dijeron: "Por cierto que sí, David." Entonces querían saber de qué se trataba. Y el dijo: "No les voy a contestar esa pregunta hasta que me hayan dicho un sí o un nó inequívoco. Pues le dijeron que sí, que darían tal testimonio. Entonces se les aclaró lo que David tenía pensado. Dijo: "De una vez por todas, voy a testificar por escrito y publicarlo para que todo el mundo lo sepa, que en mi vida he negado mi testimonio como testigo del Libro de Mormón, y aún más, voy a declarar que siempre hé sido fiel a aquel testimonio. Entonces, a renglón seguido, quiero el juramento de ustedes que soy honesto y de buena reputación." Luego dijo: "Creí seguramente que algunos de estos señores faltarían a su palabra cuando les dije eso, pero todos la cumplieron."


Lo que sigue, es la declaración que hizo publicar David Whitmer por primera vez bajo fecha del 25 de marzo de 1881, más de cincuenta años después de haber testificado sobre la veracidad del Libro de Mormón. Apareció por primera vez en el Conservator de Richmond, Condado de Ray, Estado de Misuri. Nótese la delicadeza de David Whitmer al referirse al hombre que le acusó falsamente. En vez de llamarle un mentiroso, se limitó a decir: "Con el fin de que él me comprenda ahora, si es que no me comprendió en aquel entonces, y para que el mundo sepa la verdad."


A todas las naciones, lenguas y pueblos a quienes llegaren estos presentes: Habiendo sido aludido por uno llamado Jacob Murphy de Palo, condado de Caldwell, Misuri, que yo, en conversación con él el verano pasado, negué mi testimonio como uno de los tres testigos del Libro de Mormón. Con el fin de que él me comprenda ahora, si es que no me comprendió en aquel entonces, y para que el mundo sepa la verdad, deseo ahora, en el ocaso de mi vida y en el temor de Dios, de una vez y por todas, hacer esta declaración pública: Jamás en mi vida he negado aquel testimonio ni ninguna de sus partes. Siempre hé sido fiel a aquel testimonio. Yo vuelvo a afirmar la verdad de todas mis declaraciones, tal como fueron hechas y publicadas en aquel entonces. No era ninguna con tabulación. En el espíritu de Cristo presento estas declaraciones al mundo, siendo Dios mi juez respecto a la sinceridad de mis intenciones.


Firmado y sellado: David Whitmer

A renglón seguido, viene esta declaración:


Bajo nuestra firma, nosotros, los ciudadanos de Richmond, condado de Ray, Misuri donde David Whitmer, padre, ha vivido desde el año 1838, certificamos que

hace mucho que le conocemos íntimamente, y sabemos que es un hombre de una moral intachable y de indudable honradez y veracidad.


en Richmond, Misuri, este día 20 de marzo, D.C. 1881.

Firmado y sellado;

A. W. Doniphan

Jorge W. Dunn (Juez del circuito judicial)

T. J. Woodson (Gerente de la Caja de Ahorros

del Condado de Ray) J. T. Child (Editor del Conservator)

Y si hubiera tiempo, se podría repasar la lista de los otros quince.


David Whitmer no estaba satisfecho de ver aparecer estas declaraciones nada más en los periódicos de Richmond, Condado de Ray; por lo tanto, hizo mandar una copia certificada al New York Times, y pidió que la publicaran en la parte delantera de su periódico. Así lo hicieron.


Luego mando una copia al gran London Times. Aquel periódico, junto con el New York Times, circulaba en todo el mundo. ¡Y esta declaración y afirmación era noticia de interés!

Muchos capitanes de barco que venían de todas partes del mundo habían entrado en elpuerto de Nueva York y testificado que habían estado, en muchos países donde el nombre del gran presidente de los Estados Unidos, Abraán Lincoln, no se había oído jamás; pero nunca habían estado en ningún país donde no se conociera el nombre del profeta José Smith y donde la gente no tenía ninguna opinión ni en pro ni en contra de su obra. Cualquier cosa que tuviera que ver con el Libro de Mormón valía como noticia y, por lo tanto, estos periódicos publicaron este artículo con gusto.


Inmediatamente antea de morir, David pidió que el New York Times publicara otra vez el artículo; esta vez en la primera página y así lo hicieron.Cuando David Whitmer se veía en su lecho de muerte (el único miembro de los tres testigos especiales en morir fuera de la iglesia), todavía se sentía con tanta exigente necesidad de reiterar el testimonio que había dado sobre la publicación del Libro de Mormón y su veracidad, que junto a todos sus seres más queridos y les declaro que no se había unido a ninguna otra iglesia porque no creía que existiera ninguna otra iglesia verdadera sobre la faz de la tierra. Lo más probable en

su caso es que se sentía herido en su amor propio. No se encentraba tan amargado hacia el Profeta como lo había estado Oliverio en una época, pero nunca volvió a bautizarse miembro de la iglesia.


Sin embargo, al juntar a sus seres queridos alrededor de su cama, les dijo:


"Nunca he negado mí testimonio; quiero que vosotros me defen dáis ya que no estaré yo aquí para hacerlo en persona y decidles, que en mi lecho de muerte, en el temor de Dios, mi Hacedor, os declaré, con mi ultimo suspiro, que no había negado jamás mi testimonio respecto a la salida del Libro de

Mormón."